Menos 30

"Unfairly, the sexes are perceived very differently if they are unmarried in their thirties: single men are envied as strutting predatorial bachelors without the slightest pressure to get hitched, while single women are simply "left-on-the-shelf" products whom everyone tries to introduce to any single man they know"

2.3.05

Norway...North-way...

Desde Haugesund cogí un bus para ir a visitar a una amiga en Bergen. Al principio pensé que sería un aburrimiento estar sentada en un autobús durante más de tres horas, ya que viajaba sin compañía y el noruego no era, desde luego, un idioma que pudiera entender o chapurrear en un intento de hacer "amigos" durante el viaje. Así que compré un periódico inglés en la estación y subí al autobús decidida a leer el diario.

Nada más comenzar el viaje me sorprendió como un padre entretenía a su hijo, leyéndole un cuento de Selma Lagerlöf, premio Nobel en 1909. Unos instantes depués, me entretenía mirando a un par de adolescentes que comían un bocadillo de pepino con... huevo? (siempre me han interesado las diferencias culinarias entre países) y algo más tarde, intentaba entender algo de la conversación que mi compañera de delante estaba teniendo a través de su teléfono móvil. Como os podréis imaginar, no entendí nada, excepto que estaba cabreadísima.

Llegó el momento de introducirse en el ferry. Me vais a llamar ignorante, pero yo nunca había montado en barco. Es que soy de interior y en Madrid, muchos barcos no tenemos. Pero allí estaba yo, dispuesta a cruzar un fiordo dentro de un autobús que iba dentro de un barco. Una vez a bordo, la gente se levantó y yo estaba emocionadísima: se podía bajar del autobús! Me recorrí todo el barco: desde la popa hasta la proa y de arriba a abajo. Subí al punto más alto del barco, corriendo como loca y cuando llegué arriba, miré al frente y en aquel preciso instante, descubrí Noruega.

Tardamos cincuenta minutos en cruzar al otro lado, aunque a mí me parecieron cinco. Una vez en Bergen, mi amiga me recogió en la estación. Eran las seis de la tarde y casi todo estaba cerrado. Así que fuimos a casa y tomamos un té caliente con sus compañeros de piso. Yo no podía parar de contarles lo estupendo que había sido el viaje y lo maravilloso que me parecía su país. Y ellos me miraban asombrados.

Al día siguiente, mi amiga Hilde me contó que los tres eran de Haugesund, aunque trabajaban en Bergen y que hacían ese mismo trayecto cada fin de semana para volver a sus casas. Debieron pensar que estaba loca por sorprenderme tanto de lo que para ellos era, sin duda, una rutina.

3 Comentarios:

A las 4:50 PM, Anonymous Anónimo dice...

Que va, Erin, debieron pensar que la rutina hace que no apreciemos las cosas tan maravillosas que nos pasan, ni los lugares tan bonitos que recorremos a diario. Tal vez, desde que se lo recordaste hagan el viaje volviéndose a fijar en las cosas, que seguramente, les fascinó la primera vez que hiciern ese mismo recorrido.
Un besito wapa.
LUZ BLANCA.

 
A las 9:32 PM, Blogger reuben dice...

Lindo, muy lindo.
Qué país tan interesante, mágico, misterioso.
Qué ganas de visitarlo, para salir de lo de todos los días, generalmente tan rutinario. Disfrutalo.
Un beso, saludos!

 
A las 3:06 PM, Blogger Erin dice...

Reuben, merece la pena. Visítalo si puedes ;-)

Luz, no se por que me da, que siguen sin fijarse...Es el "efecto rutina"

 

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